Triana

Triana

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Libros para ser más felices

Los días 12, 13 y 14 de noviembre se celebrará en nuestro Instituto su tradicional Feria del Libro. 
Aunque estamos en otoño y las Ferias del Libro suelen llegar por la primavera, casi todas en torno al Día Internacional del Libro, el 23 de abril, esta es una buena ocasión para ir preparando las lecturas de la temporada, incluso para adquirir los libros que leeremos o que regalaremos cuando lleguen las vacaciones de Navidad. 
No haría falta decir todo lo que un libro nos aporta. Desde el momento en que nos sumergimos, de verdad, en una lectura que nos atrapa, podemos decir que nuestra vida cambia. Las preocupaciones de cada día se cubren de una gasa fina, suave, que las hace más livianas. Hay momentos en los que estás tan metida en la lectura que no tienes delante de ti nada más que los personajes de ese libro, la acción, los diálogos, lo que el escritor te está contando. 
Hay tantísimos libros que resulta difícil escoger. Normalmente alguien te sugiere algo, alguien te aconseja, miras en una librería y ves títulos o portadas sugestivas, lees alguna reseña en prensa, todo depende. Los profesores también suelen acompañar lecturas pero, aunque todo eso es útil, pienso que la elección de un libro es algo absolutamente personal, como también es personal que te guste o no. Uno debe irse haciendo su propia biblioteca con el paso del tiempo y verás cómo hay autores que te gustan más o menos, o temas que te llegan más, todo eso depende y así debe ser, porque el acto de la lectura es muy especial.
Existen muchas formas de que un niño se convierta en lector. Normalmente el ejemplo de los padres lectores es muy positivo. Si ves a tus padres leyendo, es muy probable que a ti te interesa la lectura. Si tus padres te cuentan cuentos, historias, leyenda, si juegas con el lenguaje y las palabras en tu entorno familiar, todo eso ayuda. Aunque no es un pasaporte seguro y, en ocasiones, de padres muy lectores puede haber hijos a los que la lectura no les guste en absoluto. 
En otras ocasiones las cosas son así sin más. Puedes haber hallado un bonito libro en un momento de tu vida y, a partir de entonces, ese disfrute no lo has olvidado, sino que lo has ido aumentando con el paso del tiempo. Entre los círculos de amigos también puede suceder que haya contagio en el amor a la lectura. 
Sin embargo, aunque todo esto es verdad, no está descifrado el motivo por el que, algunas personas, nos sentimos inclinadas a confiar en los libros desde que tenemos uso de razón. Por qué a algunas personas el universo de las palabras nos parece tan real como la vida misma e incluso más aún. Cómo algunas personas nos sumergimos en la lectura de un libro de cabeza, sin que exista nada más a nuestro alrededor. Cómo somos capaces de releer y releer un libro que te gusta, que te atrapa, ya para siempre, sin que te canses de leer sus palabras. 
Todo esto es casi magia. No sabría decir la causa. Pero sí los efectos. Los efectos de la lectura son todos positivos. Aprendes palabras nuevas, tu forma de escribir mejora, adquieres conocimientos de muchísimos temas que a lo mejor desconocías, pero, lo más importante, es que entras en un mundo mágico, un mundo en el que todo es posible, un mundo que te evade tu mundo real y que te ayuda a entenderte a ti mismo. 
Si me preguntas qué es lo mejor que se puede hacer en esta vida para ser felices, yo te diría siempre Leer, leer, leer...
  

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